martes, 25 de octubre de 2011

AHORA RECITAMOS...

Los Tres Cerditos

Diego, poeta de 4º de primaria del colegio C.P. "Francisco de Vitoria" - Burgos
     1
Mamá cerdita se fue
y no sabemos por qué.

Grandullón, mediano y pequeñín,
se quedaron sin casa y sin violín.

Los tres cerditos construyeron
una casa como pudieron.

Pequeñín se hizo una casa de paja,
donde solo cabía él porque era muy baja.

               2
Mediano se hizo la casa de madera,
porque así es más duradera.

De ladrillo se la hizo Grandullón,
para que no entre ningún ladrón.

Apareció el lobo
y como no es bobo,
a la casa de Pequeñín se acercó
y de un soplido la derrumbó.

Pequeñín asustado corría
y a casa de Mediano acudía.

El lobo, muy enfadado,
la casa de Mediano también ha derrumbado.

                   3
Los dos cerditos fueron a casa de Grandullón
porque era su única salvación.

Dijo el lobo: ¡Mejor, así me como a los tres
y tendré comida para todo el mes!

Con una excavadora vino satisfecho
de derrumbar el techo.

A los tres cerditos les dio mucha pena,
e invitaron al lobo a una cena.

Así fueron felices
y comieron perdices.

TRABAJAN NUESTROS CERDITOS

LEEMOS..."LOS TRES CERDITOS"

En el corazón del bosque vivían tres cerditos que eran hermanos. El lobo siempre andaba persiguiéndoles para comérselos. Para escapar del lobo, los cerditos decidieron hacerse una casa. El pequeño la hizo de paja, para acabar antes y poder irse a jugar.

El mediano construyó una casita de madera. Al ver que su hermano pequeño había terminado ya, se dio prisa para irse a jugar con él.

El mayor trabajaba en su casa de ladrillo.

- Ya veréis lo que hace el lobo con vuestras casas- riñó a sus hermanos mientras éstos se lo pasaban en grande.

El lobo salió detrás del cerdito pequeño y él corrió hasta su casita de paja, pero el lobo sopló y sopló y la casita de paja derrumbó.

El lobo persiguió también al cerdito por el bosque, que corrió a refugiarse en casa de su hermano mediano. Pero el lobo sopló y sopló y la casita de madera derribó. Los dos cerditos salieron pitando de allí.

Casi sin aliento, con el lobo pegado a sus talones, llegaron a la casa del hermano mayor.

Los tres se metieron dentro y cerraron bien todas las puertas y ventanas. El lobo se puso a dar vueltas a la casa, buscando algún sitio por el que entrar. Con una escalera larguísima trepó hasta el tejado, para colarse por la chimenea. Pero el cerdito mayor puso al fuego una olla con agua. El lobo comilón descendió por el interior de la chimenea, pero cayó sobre el agua hirviendo y se escaldó.

Escapó de allí dando unos terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque. Se cuenta que nunca jamás quiso comer cerdito.

FIN

CANTAMOS CON LOS CERDITOS.

LLEGA EL CERDITO PEQUEÑO...

JULIA Y BLANCANIEVES

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