jueves, 3 de noviembre de 2011

ÉRASE UNA VEZ...UNA RATITA.

LA RATITA PRESUMIDA.





Erase una vez una ratita que estaba barriendo la puerta de su casa y cantaba:

"tralará larito barro mi casita y todos los días la misma faena, tralará larito barro mi casita"

y de repente se agachó y cogió una moneda que había en el suelo. -¿Qué me compraré? ¿Qué me compraré?.

- Ya lo tengo: Me compraré caramelos. No, no que se me ensuciaran los dientes. Siguió pensándolo, ¿Qué me compraré? Ya lo tengo: Me compraré un lacito para mi cola.

La ratita fue a la tienda y compró un lazo rojo y lo puso en su cola y se sentó a la puerta de su casa.

Al poco rato pasó por allí un perro que al ver tan elegante a la ratita le dijo: -Ratita, ratita pero que rebonita estás. ¿Te quieres casar conmigo?.

- ¿Y por la noche que harás? Preguntó la ratita.

-!Guau, guau, guau! dijo el perro.

-No, no que me asustarás.

Y el perro se marchó ladrando de rabia.

Todavía se veía al perro por el camino cuando llegó un gallo muy emplumado que al ver tan bonita a la ratita le dijo:

-Ratita, ratita pero que rebonita estás, ¿Te quieres casar conmigo?.

-¿Y por la noche qué harás? le preguntó la ratita

-Quiquiriquí, Quiquiriquí.

-No, no que me asustarás.

Y el gallo fue a buscar una gallina.

A los dos minutos pasó por allí un gato y al ver a la ratita se acercó y le dijo:

- Ratita, ratita, pero que rebonita estás, ¿Te quieres casar conmigo?.

-¿Y por la noche que harás? preguntó la ratita.

-¡ Miau, miau!

-No, no que me asustarás.

Y el gato se alejó maullando.

Una hora más tarde pasó por allí un ratón y al ver a la ratita le dijo:

-Ratita, ratita, pero que rebonita estás ¿Te quieres casar conmigo?.

-Y la ratita le preguntó ¿Y por la noche que harás?

-Dormir y callar, dormir y callar.

-Pues contigo me he de casar.

La ratita presumida se casó con el ratón y vivieron felices, comieron perdices y a nosotros nos dieron con los huesos en las narices.








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